Gimnasio

Homero Rasch (5/11/77 - 4/6/01)
Todas las tardes pasaba por el Club. Posta antes de volver a su casa, para juntarse con sus amigos, jugar a algo, tomarse un trago.
Cierto día encontró la puerta de la escalera que conducía al primer piso, cerrada. Grande fue la sorpresa, un poco por lo imprevisto, y otro por la desazón que produce la ruptura de planes.
Mientras se debatía en esas cavilaciones pareció escuchar un extraño ruido, muy lejano, irreconocible, prestó atención y siguió por el pasillo buscando el origen de tan insólito sonido que parecía emerger de las entrañas mismas de su querido lugar.
Agudizó el oído y descubrió que a medida que se acercaba a una gran puerta, el ruido se intensificaba. Justo en el momento en que intentó abrirla hizo un silencio absoluto, inmediatamente soltó el picaporte y el miedo se unió a la curiosidad. Quedó expectante y de repente otro grito fuertísimo y el mismo sonido aunque aún más intenso. Tomó coraje y entró.
Una luz muy potente lo recibió, el bullicio era infernal y a tientas; soprendido y aturdido pudo apoyarse sobre una pared azul, intentó tranquilizarse y aclarar la visión cuando en ese momento notó que una bola gigante se le acerca a gran velocidad. Por acto reflejo la atajó, justo cuando estaba por impactar en su cara. La tomó con sus manos y como pudo intentó arrojarla hacia donde él creyó que venía.
En ese acto estaba cuando escuchó un feroz alarido: ¡No hombre, con una sola mano nunca!. ¡Se toma la pelota con las dos manos, los codos abiertos y bien arriba y con fuerza se arroja al compañero apuntándole al pecho!. Lo intentó en vano. La esfera naranja apenas despegó de su cuerpo y sólo recibió como respuesta alguna tibia sonrisa.
Cuando logró calmarse y supuso que el terror lo había abandonado, vio nuevamente que le llega otra bola, esta vez por el suelo, y justo en el momento en que se preparaba para devolverla con su delicado pie izquierdo de futbolista el “¡No!” resonó tan fuerte que pareció que se paralizaba el aire.
¡No hombre, nunca con el pie, usted de agacha como si estuviera jugando a las bochas y se hace rodar el balón al punto elegido!. Se sentó en la tribuna avergonzado, “no volerá a pasarme”, se prometió. Pero había algo en el aire que le gustó, bajó al parquet a sentir como el repiqueteo le golpeaba en los pies y le retumbaba en el centro de la cabeza.
Al día siguiente llegó al Gimnasio Américo Gutiérrez muy temprano con ropa deportiva dispuesto a ser uno más. El gritón lo reconoció y sin mediar palabra le alcanzó una pelota.
Al principio le costó coordinar, la mano chocaba contra esa bola desobediente que no subía ni bajaba cuando él quería y que encima era muy grande, pesada y dura. La primera indicación fue que arqueara un poco el cuerpo hacia adelante, que flexionara levemente las rodillas y que no golpeara, sino que acompañara con su mano un acompasado sube y baja.
De a poco le fue encontrando la vuelta, se entusiasmó y fue descubriendo los secretos. Con ambas manos el ocho, la trenza, giro invertido, regate, repiqueteo. También empezó a jugar, a intervenir, a ser tenido en cuenta y como un acto natural se volvió jugador. Fue suplente, titular y capitán.
Compitió con los más grandes. Salió campeón en varias categorías. Fue Selección marplatense, fue Selección provincial. Fue jugador profesional.
Le rompieron una mano, la nariz y la cabeza. Nunca dejó de jugar.
Conoció el amor antes que a una mujer, nunca olvidó su Club ni los gritos sensores.
El tímido mirón tenía cuatro años cuando decidió su futuro. Se llamaba Homero.
El gritón sigue dando órdenes y a veces pasa a saludarme, se llama Adolfo Urciuoli.
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* Pedro Rasch: padre de Homero Rasch, jugador de Peñarol de Mar del Plata, fallecido a los 23 años en un accidente automovilístico.


como puede una simple nota ponerme la piel de gallina y robar una lagrima eh… de verdad me dejaron sin palabras
un chico, pero gran chico qe siempre voy a recordar, asi como a gabriel riofrio. muy buena nota
Que gran jugador, que gran persona…que buena nota!
Felicitaciones a Pedro por la grandeza y la entereza para escribir estas líneas con el dolo que debe significarle eso.
Saludos
Muy buena nota..
Se te eriza la piel y se te hace un nudo en la garganta antes de terminarla…
Un saludos enorme a la familia Rasch
Cuando de pequeño lo ví por primera vez sobre sobre un triciclo en aquella verdulería, por Santiago del Estero, ni podia sospechar que años después yo estáría vivando su nombre desde una popular!!!
Emulando las palabras de Pedro:” él que fue suplente, titular y capitán, que fué jugador profesional, que nunca dejó de jugar, que conoció el amor antes que a una mujer” sigue allí, sigue en el club. Cualquiera de nosotros que empuje la puerta del Gimnasio Américo Gutierrez y quiera ver con los ojos del alma, podrá sorprederlo picando el balón y tirando un triple,o brindádonos una amplia sonrisa, porque Homero nunca se fue. Y nunca se va a ir porque vive en los corazones de quienes lo recordamos,disfrutamos verlo jugar y lo sentimos presente.
Gracias Pedro por este relato que describe cómo Homero se enamoró del basquet y de Peñarol!!!
Wow…que linda nota
La nota fue publicada en la revista “Peñarol Mar del Plata” del mes de junio
Pedro, gracias por compartir con todos nosotros estas palabras. Homero lleva ese nombre, porque con tu esposa fueron visionarios y le pusieron el nombre de un grande. y asi fue y es. un gran jugador y excelente pibe. un abrazo
Sensacional y emotiva nota. Soy de Buenos Aires e hincha de Peñarol, y recuerdo haberlo visto jugar. Homero sigue vivo en cada uno de los que lo recordamos.
No conoci a Homero personalmente, mi hermano si.
Pero si conozco a su familia y no me cabe ninguna duda que de ese núcleo familiar no puede salir otra cosa mas que gran persona como todos dicen, asi que asiento y adhiero al recuerdo de todos.
Si lo vi como jugador…buenisimo
Y para los que no saben Adolfo Urciuoli es una leyenda en Peñarol, y fue el primero que les daba una pelota para picar a todos los que se acercaran al Club.
gracias por los comentarios. y un eterno agradecimiemto por acordarce de homero.
Todos estamos de paso en este mundo,para ver, observar, aprender, crecer y amar, pero en los dìas que estuve en mdp cuando peñarol saliò campeòn sentì que HOMERO habìa vuelto a casa.
Gracias a vos Pedro por estas lindas líneas y por permitirnos compartirlas en nuestro sitio.
Un abrazo grande a toda la Flia!
Nacho
no deje de emocionarme con esta carta,como tantas veces lo hice recordando a Homero con su familia.LOS QUIERO MUCHO A TODOS…PEDRO,GRACIELA,CRISTIAN ,AGUSTIN…SON UNA GRAN FAMILIA.Andrea
gracias Bocha por escribir con el corazón …
la historia de “tu” Homero en el Club, en su Familia y en la Vida nos llena de orgullo a los que siempre lo seguimos sintiendo cerca.
Gracias a este cuento verdadero surguio esta publicacion dedicada a Homero, fue algo hermoso. Agradesco a quienes nos siguen acompañando dandonos fuerza en este duro camino, a mi marido, hijos y familia, que sin ellos no estaria aca.
Muchas gracias a todos los que nos quieren.
En nombre de HOMERO.
Uy! Què nota! Se me eriza la piel!
Recordar a Homero es su vida basquetbolista y personal es sinònimo de grandeza, una persona siempre alegre, de buenos modales y feliz con todo lo que hacìa!
GRACIAS QUERIDISIMA FAMILIA POR ESTE HERMOSO RECUERDO !!!!
HOMERO ES INOLVIDABLE: SIEMPRE EN NUESTRO CORAZON !!!
se me hizo un nudo en la gargante cuando la lei en la revista y me sucede los mismo al volver a leerla, no hay palabras, un gran abrazo a esa distinguida y linda familia de peña “los RASCH”
Hermosa nota… hermosa historia… realmente se me cae una lágrima al leerlo. Mucha fuerza a ustedes familia!