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En el séptimo día

Kyle Lamonte (Peñarol) fue el goleador del encuentro con 20 puntos. (Foto: www.infoliga.com.ar)
Peñarol se quedó, ayer, con el séptimo choque de equipos marplatenses en la Liga Nacional 09/10. Fue por 78 a 72 y a pesar de la paridad del resultado, el conjunto de Sergio Hernández dominó con facilidad las riendas del cotejo, sobre todo en el segundo tiempo.
Una vez más, se volvió a dar la lógica y se hizo notoria la diferencia entre el último del certamen y aquel que está muy cerca de llegar a la cima. Cuando Peñarol complete sus partidos pendientes seguramente estará 1° o 2°.
Como se dio en los siete partidos de la temporada, Quilmes mostró buen nivel distribuido en distintos tramos del juego, pero no lo pudo aguantar.
El segundo cuarto fue todo del “Cervecero” y se lo llevó por 24 a 10, emparejó el tanteador y se fue al descanso con algo de esperanza (37-39).La ventaja pudo haber sido mayor, si los dirigidos por Esteban De la Fuente no hubiesen cedido, en los primeros minutos, rebotes defensivos.
Si Quilmes quería ganarle a Peñarol debía ser regular los 40 minutos de juego. Obviamente, eso es algo muy difícil de conseguir, inclusive para equipos de la talla del “Milrayitas”.
En el complemento el más regular fue el local y pasó por arriba a su rival en el tercer período, para luego manejar con tranquilidad el segmento final, en donde el “Tricolor” se acercaba pero sin asustar.
La gente de Peñarol disfrutó de una nueva victoria ante el rival de toda la vida, pero no puede evitar mirar hacia delante. Con el “Oveja”, “Tato”, Leo, Campazzo y Lamonte, derecho al título.
Los simpatizantes del “Cervecero” llegaban al poli con el envión anímico del viernes, luego de la victoria, como visitante, ante AeroChaco Boca Juniors. Ellos también miran hacia un futuro y saben que se viene una larga pelea por permanecer en la categoría. Con la llegada de Fernando Titarelli las ideas están más claras para lograr ese objetivo.
Fue el clásico con más público de la temporada, 5000 en total.
Hace click aquí para ver la planilla del partido
Y fue una fiesta…
Esta noche a partir de las 21 por La Red fm 91.3, analizaremos todos los aspectos basquetbolísticos del Superclásico de la Liga que se jugó ayer.
Pero como una imágen (o algunas) vale más que mil palabras, describimos el clima que se vivió anoche desde la lente de Hugo Grassi, nuestro fotografo.
Bahia Blanca tiene históricamente el título de capital del básquet que nadie le va a quitar. Pero no se puede negar que hoy en día en Mar del Plata se juega la Liga de una forma distinta.





Sinónimo de Mar del Plata

CLAVES. Gutierrez y Assie son piezas fundamentales en sus equipos (foto: Hugo Grassi - Planeta Naranja)
En casi dos meses y medio de competencia de la temporada 2009/10 es la cuarta vez que se enfrentan. Algunos dicen que jugarlo tantas veces en tan corto tiempo puede llegar a desgastar. Es discutible.
Lo cierto es que el Superclásico de nuestro básquet esta noche a partir de las 21, llega a su edición número 75 por Liga Nacional. Y la número 90 en total, sumando Copa Argentina, Liga y Super 8.
Pero también es cierto que cuando a uno le toca ir al Poli a ver el mejor espectáculo que nuestra Liga ofrece, en el estadio mas lindo de todos. Las ganas, las ilusiones, la pasión y la rivalidad se renuevan.
“Partidos aparte” que se le llaman. Quizás en el básquet (un deporte muy lógico) esa frase no corre tanto. Pero aquí no solo hablamos de básquet, hablamos de una ciudad que se paraliza para ir al estadio o escucharlo por radio. Y que al otro día lo tiene como principal título en todos sus medios.
Es sin dudas uno de los máximos exponentes a nivel nacional de lo que somos como ciudad.
Es Peñarol, es Quilmes, es básquet… es Mar del Plata. Que sea una fiesta.
Nueva versión del clásico de Mar del Plata

Salto inicial por Hugo Grassi (Proyecto 1)
Para analizar un partido de Liga Nacional entre los dos equipos más fuertes de Mar del Plata, hace falta entender tres puntos claves. El primero es que, deportivamente, Peñarol siempre es local. El segundo indica que desde el 2004 (septiembre), el “Milrayitas” siempre llega con más posibilidades de ganar por sobre Quilmes.
En el tercer punto encontramos las distintas variantes de cada partido, que se dan dentro de la lógica de la segunda instancia. Después de entender esto podemos analizar la “nueva versión del clásico de Mar del Plata”.
Ayer, se jugó el primero de la temporada 2009-2010 y fue victoria de la lógica (Peñarol) por 84 a 77. La mayor parte del tiempo Quilmes fue atrás en el marcador y según su regularidad en ambos costados de la cancha, obtuvo distintos resultados. En básquet es difícil ser regular los 40 minutos de juego, eso puede explicar porque siempre al “Tricolor” se le hizo cuesta arriba llevarse una victoria.
El cuarto inicial terminó 22 a 15 a favor de Peñarol que, en las estadísticas, jugó de visitante. Ambos estuvieron erráticos con el aro. El “Milrayitas” mantuvo siempre una diferencia por su efectividad desde la línea de tres, argumento que sostuvo hasta el final del cotejo.
El segundo cuarto dejó el marcador favorable a Peñarol, 40 a 33 y la diferencia en este caso no se amplió porque Quilmes obtuvo, por mérito propio, segundas instancias de tiro.
Los cuartos correspondientes al segundo tiempo serán recordados como los de Facundo Campazzo (18 años). El cordobés reclutado por la dirigencia de Peñarol, convirtió 12 valiosos puntos. La mitad de esas unidades fueron por dos triples. Claves. Lo demás lo repartió con un par de dobles y dos puntos desde la línea de libres.
Al finalizar el partido Sebastián “Tato” Rodríguez declaró: “Juega como un adulto”. Lo dice alguien que es líder de su equipo y para llegar a eso tuvo que atravesar un camino largo, desde la juventud hasta la experiencia del adulto. Campazzo parece atravesar obstáculos con gran facilidad y demuestra que su demanda de minutos, en el rectángulo de juego, es cada vez más grande.
Superclásico bis (66 – 64)
En menos de siete días se dieron dos clásicos con gran emoción e incertidumbre hasta el final. Dos victorias para Peñarol.
Quizás la de ayer no tuvo el nivel que si se disfrutó el miércoles, pero tuvo la emoción de la última pelota. Esa fue la diferencia en este clásico que se jugó en tres meses. La última bola.
El partido arrancó desde la mitad de la cancha con reposición para Quilmes. Así habían terminado. Una vez más la clave pasó por el ritmo que impuso el “Cervecero” en el cotejo.
Otro motivo de paridad fueron las actuaciones de Román González y David Jackson 15 y 12 puntos respectivamente. Siempre aportan más.
Le quedó el camino libre a Byron Johnson que no perdonó en la pintura. Pablo Gil jugó pocos minutos y no anotó puntos.
Ezequiel Dentis fue titular, pero en enero. Ayer no jugó un segundo. En Peñarol pasó lo mismo con Fernando Malara, en el caso del “Negro” por lesión.
Peñarol no ha tenido el nivel que mostró en toda la segunda fase, en los últimos cinco partidos. El próximo fin de semana jugará en el “Poli” con Sionista y Regatas. Cierra con Libertad y Ciclista. Prueba de fuego para el equipo de Sergio Hernández, que no tiene otro objetivo que ser el 1º de la fase regular.
Quilmes mantiene un nivel de juego muy bajo. En los clásicos jugó de la mejor forma. Un oasis en el desierto. Era obvio. Los jugadores del “Tricolor” no tenían ningún tipo de presión ayer y eso hizo que salgan al rectángulo de juego más relajados. Pero en el partido importante para ellos, con Lanús, las presiones si se notaron.
Le queda Obras, Zanella Ben Hur, Atenas y Quimsa. Le puede dar una mano a su rival de toda la vida.
Cuatro fechas por jugar. Los dos equipos de la ciudad llegan al final de la segunda fase con muchas expectativas de ver que pasa en la tabla de posiciones. Unos más tranquilos, los otros más tensionados.
Superclásico
Peñarol quería afianzarse en la punta y tomar más distancia sobre su perseguidor. Además venía con un nivel de juego bajo y una victoria lo dejaba con más ánimo de corregir los errores. Es el cotejo que siempre le sienta bien para salir adelante. Sabían que llegaban como favoritos.
En las últimas temporadas, con predominio de victorias de Peñarol, en Quilmes siempre se persiguió un mismo objetivo en el clásico. Ganarlo. Depende del año lo puede encontrar bien o mal ubicado en la tabla de posiciones.
En el partido Quilmes remontó su nivel en ofensiva y eso fue fundamental para que el encuentro sea parejo los 40 minutos. La actitud de sus jugadores siempre se hace fundamental para enfrentar al rival.
Peñarol siguió mostrando algunos errores en ofensiva y fue aguerrido e inteligente en defensiva, algo que mejoró a comparación de la temporada pasada.
Lo importante fue que se dio un clásico, como hacía mucho no se veía. Peñarol ganó, pero esta vez el partido fue peleado hasta los segundos finales.
La gente respondió de la mejor forma. Necesitaban volver a cantarle al de enfrente y a veces a su equipo. En Peñarol asistió la misma cantidad de espectadores que hay en los clásicos. Y en Quilmes respondieron los que van Once Unidos más algunos simpatizantes que van por el rival.
El triple de Esteban López de mitad de cancha se llevó todos los aplausos. Expresados con gran fervor por su hinchada y de forma silenciosa y oculta por la gente de Peñarol. La forma en que lo ejecutó y en como entró le dieron más valor el tiro de tres. Difícilmente se vuelva a ver algo así.
Peñarol está para campeón. Quilmes no está para el descenso.
Que se juegue
Ya a esta altura es lo único que pedimos. Y no es conformarse con poco, porque venimos con una abstinencia importante de vivir lo que es un Superclásico de Liga Nacional.
La última vez tuvimos una muestra gratis de todo esto, ya que solo pudimos ver 1′04” de juego pero una previa y una espera (para que se reanudara el juego, cosa que no pasó) impresionante.
Esto no es lo que muchas veces se critica como la “cultura del aguante”, donde se le da más importancia de la que se debe a las tribunas, cuando el espectáculo de verdad está en el parquet. Y que por obvias razones (la violencia) fue hasta bastardeado este partido y todo lo que lo rodea, generalizando y desconociendo.
Esta es una clara excepción a esa regla. Este partido mueve muchísmo más de lo que nuestra Liga está acostumbrada a vivir. Hacemos hincapié en el folclore y el color de este clásico y en su gente, lo cual no significa hacer una “cultura del aguante”. Porque ese término despectivo se refiere a quienes nosotros tampoco queremos ver en un estadio. Que no estén.
Simplemente es rendir homenaje a toda esa gente que quiere a sus colores, al club, a este deporte. Porque sin ellos esto sería un partido más. Porque le dan vida al clásico. Porque estos dos clubes cuentan con ellos a la hora de planear un presupuesto… Y porque, junto con los jugadores, hacen de esto no sólo un clásico. Sino el Superclásico de la Liga Nacional de Básquet.
HuMeDad
¿A quien le creemos?
Para que lado apuntar… ese es el dilema. Tan compleja es la situación que hay momentos en los que la bronca va dirigida al CoProSeDe, en otros a la justicia y en otros a los dirigentes.
Lo atamos con alambres, lo atamos
¿En contra de quién está el CoProSeDe?. ¿De los violentos, del deporte, de los protagonistas, de la gente o del espectáculo?.
El hecho de que en el próximo Superclásico de la Liga Nacional solo puedan asistir socios de Peñarol (el local) es una vergüenza. Una fiesta del basquet nacional contaría con la presencia de aproximadamente 2000 personas. Como si esto fuera una garantía de que nada fuera a pasar, ¿los socios son santos?. Recordemos que más de uno de los que bajaron a la cancha en Olavarria a crear disturbios eran socios.
A la vista de los hechos no se entiende cual es la función de este organismo. Desde que fue creado, sólo se limitó a estipular cuantos policías se debían afectar a un operativo, cuanta gente puede ir al estadio. O a grandes rasgos quien podía hacerlo o no.
Esta última posiblidad es la correcta. Esto es lo que debe hacer realmente. Pero de una forma consciente y responsable. NO FACILISTA. Así no se ataca el problema de fondo: los violentos. Como no pueden (o no quieren) sacarlos, sacan a todos de la cancha y listo, fácil, con alambres, rápido y a otra cosa.
Entonces, nos podemos dar la licencia de decir que en este organismo no hay ganas de trabajar en serio. Ya que el objetivo de erradicar la violencia de nuestro deporte no esta ni siquiera cercano, al estar equivocado camino. Sacando a la gente de los estadios no se saca a la violencia.
A este paso, el CoProSeDe recomendará en un año suspender toda actividad deportiva. Todo por su inoperancia, la que no permitió que cumpliera con el fin para el que fue creado: dar seguridad.

